Cuba: Lo que está en juego

Una joya tropical con un entorno compartido

Cuba es un mundo aparte, aunque solo se encuentra a 90 millas de la Florida. Ubicada en la confluencia del Océano Atlántico, el Mar Caribe y el Golfo de México, la isla está bordeada por 3000 millas de costa que sostienen diversos ecosistemas, tales como bosques tropicales, montañas y humedales en los que abunda la fauna silvestre. Un gran número de éstos animales y plantas son endémicos y no se encuentran en ningún otro lugar. Los arrecifes coralinos de Cuba se hayan entre los mejor preservados de la región.

Los 50 años de embargo de los Estados Unidos, y más recientemente, la adopción de una estricta política ambiental interna han conservado a Cuba al margen del desarrollo excesivo y la destrucción que este suele traer consigo. Sin embargo, la presión aumenta para construir hoteles de lujo y campos de golf a lo largo de las apenas urbanizadas zonas costeras. Además, en el 2011 se prevé comenzar las perforaciones exploratorias costa afuera en busca de petróleo y gas.

La remota costa sur de Cuba: Un retroceso en el tiempo

Hay mucho en juego. Una gran parte de la costa sur de Cuba conserva sus playas y bosques de manglar casi vírgenes, como una visión del Caribe siglos atrás. Esta región constituye una de las zonas de cría de peces más importantes en el Caribe.

Lagunas aisladas y jardines de corales, como los célebres Jardines de la Reina, acogen una sorprendente variedad de especies de tiburones como el jaquetón, el tiburón cabeza dura, el balicero, el galano de ley, el tiburón gata y el tiburón ballena. La presencia de estas especies de tiburones constituye un indicio de ecosistemas saludables y resilientes.

“Durante más de una década, el Fondo para la Defensa del Medio Ambiente (EDF, según sus siglas en Inglés) ha colaborado con científicos cubanos y la dirección de los parques nacionales para la conservación de la biodiversidad en los arrecifes coralinos de la costa sur para las futuras generaciones”, comenta Whittle.

Los estudios desarrollados por investigadores cubanos son también extremadamente valiosos para los científicos de otros países del área, incluyendo a los expertos en pesquerías y arrecifes coralinos que trabajan para restaurar los degradados ecosistemas marinos y costeros de los Estados Unidos.

Una escala importante para las aves en la ruta migratoria del Atlántico

Los diversos ecosistemas tropicales de Cuba también dan abrigo a más de 200 especies de aves; de ellas, 25 se encuentran solamente en esta isla del Caribe, incluyendo al ave más pequeña del mundo un diminuto colibrí tornasolado del tamaño de un abejorro, el zunzuncito. De estas especies endémicas, 17 se encuentran en peligro de extinción.

El área alrededor de La Habana es un principal punto de partida para la mayoría de las aves de trino más familiares, desde los mirlos comunes hasta las bijiritas, que anidan a lo largo de toda la costa oriental de los Estados Unidos. Cada primavera millones de aves de trino se reúnen en la costa Norte de la provincia de Matanzas en espera de las condiciones propicias para volar hacia los Everglades de la Florida. En el otoño, revierten su curso hacia puntos del sur y hacen una escala en Cuba para recobrar fuerzas y descansar.

Las 2300 millas cuadradas del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera Ciénaga de Zapata en la costa sur de Cuba, el sistema de humedales conservados más grande del Caribe, es uno de los sitios favoritos de los observadores de aves. En la Ciénaga de Zapata se han registrado 172 especies de aves, muchas de ellas son endémicas como la ferminia, como también lo es gran parte de su flora y la fauna.

Estos humedales y estuarios son a su vez fuentes principales de crías de peces. Las larvas son transportadas por las corrientes marinas predominantes, migrando de hábitats poco profundos hacia arrecifes coralinos y a zonas de mar abierto en la medida que van creciendo y desarrollándose. Según plantea el Dr. Doug Rader, oceanólogo principal de EDF, un ecologista que ha trabajado por décadas en función de proteger los ecosistemas marinos en los Estados Unidos y las aguas circundantes incluyendo Cuba, “sin zonas de cría saludables cercanas a la costa, la base entera de este frágil ecosistema está en riesgo.”

Tiburones, tortugas marinas y peces

Cuba y los Estados Unidos comparten hábitats y fauna marinos, y muchas especies de peces se encuentran en ambas aguas. Las larvas de meros y pargos que eclosionan en aguas cubanas son transportadas a los Estados Unidos, contribuyendo al sustento de pesquerías comerciales lucrativas. Peces como el dorado, wahoo, atún, y el pez aguja, muy preciados por los pescadores aficionados en los Estados Unidos, también crecen y se alimentan en aguas cubanas.

Muchas especies amenazadas de tiburones migran a través del Golfo de México. Tiburones marcados han sido observados nadando desde aguas mexicanas hacia Cuba y a los Estados Unidos (incluyendo la costa suroriental del Atlántico estadounidense). EDF está encabezando junto con el Laboratorio Marino Mote de Sarasota un esfuerzo para vincular a los Estados Unidos, México y Cuba en un programa de cooperación para restablecer las poblaciones de tiburones en el Golfo.

“Lo que sucede en Cuba nos afecta a nosotros, y lo que nosotros hacemos les afecta a ellos”, expresa Whittle. “Aún cuando los Estados Unidos hiciera un buen trabajo para administrar nuestros recursos marinos, no sería suficiente si Cuba no hiciera lo mismo. Necesitamos ser recíprocos.”