Áreas marinas protegidas en Cuba

La clave para la salud de los ecosistemas y la pesca sostenible

Nombrado en honor a la Reina Isabela de España por Cristóbal Colón 500 años atrás, el archipiélago de Jardines de la Reina constituye un rosario de cayos e islotes rodeados de manglares que se extienden 150 kilómetros por la costa suroriental de Cuba. Actualmente, casi desprovista del impacto humano, el área constituye “una mirada a lo que fue el Caribe en los tiempos de Colón”, dice Dan Whittle, director del programa de EDF en Cuba.

En la década de los 90 el gobierno Cubano, como parte de un plan nacional diseñado con la ayuda de EDF, declaró a Jardines de la Reina como una reserva marina de 2201.5 km². Actualmente esta región forma parte de un parque nacional y la mayor reserva marina del Caribe. Debido a que la pesca comercial y otras actividades que producen impactos negativos están restringidas dentro del área, la misma constituye un punto de referencia para medir la salud de los ecosistemas marinos en zonas adyacentes donde tales actividades no están limitadas.

El archipiélago Jardines de la Reina permanece como un santuario para peces y otras especies marinas. Sin habitantes y visitada solo por unos cientos de buzos autorizados al año, esta área altamente productiva y biodiversa contiene algunos de los arrecifes de coral mejor preservados que quedan en el Caribe. La reserva acoge grandes poblaciones de tortugas marinas, incluyendo careyes y tortugas verdes, abundantes tiburones, enormes meros y espesos pastos marinos, lo cual indica que se trata de un ecosistema en equilibrio.

Estamos trabajando con nuestros colegas cubanos para llevar a cabo proyectos de investigaciones y desarrollar estrategias administrativas para Jardines de la Reina. La reserva, al igual que el Archipiélago de los Canarreos en el borde del Golfo de Batabanó, ha sido propuesta como Patrimonio de la Humanidad.

Este estrecho de 805 km de largo, que incluye nueve áreas protegidas, es el tema principal de un proyecto de 5 años del Fondo Global para el Medio Ambiente (en inglés Global Environment Facility, GEF) sobre reservas ecológicas y arrecifes coralinos.

Armonización de las reservas marinas con incentivos para los pescadores

La pesca ilegal y los conflictos con los pescadores constituyen amenazas mayores para las áreas protegidas en todo el Caribe. En Jardines de la Reina resulta difícil la implementación de regulaciones. Para Cuba, una nación con escasos recursos financieros, las lanchas patrulleras resultan astronómicamente caras. Sin embargo con los incentivos apropiados, se podría persuadir a los pescadores para que ayuden a conservar este recurso. Por ejemplo, al conceder a los pescadores el derecho a pescar en los límites de las áreas protegidas, de donde migran gran cantidad de peces hacia las zonas de pesca, ellos se convertirían en aliados en lugar de adversarios.

Actualmente, los científicos cubanos y de EDF trabajan para evaluar una amenaza emergente, el mortífero pez león del Pacífico, una especie no autóctona.

También trabajamos con científicos y funcionarios para estudiar nuevas formas de sustentar las poblaciones de peces. Recientemente las autoridades pesqueras de Cuba determinaron eliminar las destructoras redes de pesca.

Nuestra labor pretende integrar el manejo de los manglares, humedales y los sitios de anidación de las tortugas marinas en las áreas protegidas mientras trabajamos conjuntamente con los pescadores para restablecer las poblaciones de langosta y peces arrecifales.

“Combinar la protección del hábitat con una pesca sostenible es la mejor forma de rescatar las pesquerías,” expresa Denise Choy Stetten, especialista del programa de EDF para América Latina y el Caribe.