ALGO HUELE A PESCADO (Something Fishy)

Dra. Rebecca Goldburg

Este artículo apareció por primera vez en “The Gene Exchange” [El Intercambio de Genes] (Verano 1998) y fue actualizado en mayo del 2000

 

Puede ser que los primeros animales transgénicos que han sido comercializados para la producción agrícola vivan bajo el agua. Al menos dos empresas estadounidenses están por comercializar peces creados por ingeniería que los hace crecer más rápido. Una empresa de la ciudad de Waltham, Massachusetts, AquaBounty Farms, está pidiendo que la Administración de Alimentos y Medicamentos apruebe la comercialización del salmón del Atlántico creado, por ingeniería, para contener un gen de hormonas de crecimiento que proviene del salmón chinook.

El interés en los peces transgénicos ha aumentado a medida de que más y más peces se están produciendo en piscifactorías en vez de ser pescados en el mar. En los Estados Unidos, la producción acuacultural ha aumentado alrededor del 5 al 10 por ciento cada año durante la última década, y se proyecta que seguirá creciendo rapidamente en los próximos años. Los peces con aletas y los crustáceos que frecuentamente son criados en piscifactorías en Estados Unidos incluyen a los siluros, las truchas, las tilapias, las ostras, las cigalas, las almejas y los camarones.

El crecimiento constante de la acuacultura en Estados Unidos refleja el crecimiento fenomenal a nivel mundial. Desde 1987, la producción de acuacultura a nivel global se ha más que duplicado tanto en peso como en valor financiero. Actualmente, más del veintisiete por ciento de todo el pescado consumido por los humanos en todas partes del mundo es criado en piscifactorías.

Más de veinte especies de peces han sido creados por la ingeniería genética (ver cuadro), tanto para los estudios científicos como para la producción comercial. Generalmente se insertan genes ajenas para cambiar el rendimiento de un pez: para acelerar el crecimiento, aumentar la tolerancia al frío y la resistencia a enfermedades, o para alterar la calidad de la carne. Probablemente, la forma más común de creación por ingeniería es la de agregar genes para que los peces crezcan más rapido. Por ejemplo, AquaBounty Farms afirma que su salmón del Atlántico transgénico puede crecer de un 400 a un 600 por ciento más rápido que los que no son transgénicos.

Especies de Peces que Han Sido Creados por Ingeniería Genética:

Salmón del Atlántico de Abulón
Besugo de Nariz embotado
Siluros de canales
Salmón coho
Carpa común
Besugos dorados
Peces de colores
Róbalos de boca grande
Locha

Medaka
Carpa de lodo
Lucio del norte
Camarón Penaeid
Trucha de arco iris
Besugo del mar
Róbalo rayado
Tilapia
Inciopera americana
Pez de cebra

 

Riesgos ambientales. Los peces creados por ingeniería que escapan de las instalaciones de crianza pueden amenazar a los peces nativos y a los ecosistemas acuáticos. Por ejemplo, los peces que contienen un nuveo gen de la hormona de crecimiento pueden desplazar a los peces salvajes si compiten con ellos por alimentos o por lugares de desove, porque los peces transgénicos son más grandes y crecen más rápidos que los peces salvajes a una edad determinada. Los genes para la tolerancia a la congelación pueden extender la amplitud geográfica de los peces creados por ingeniería, permitiéndoles competir con nuevas especies del norte (o del sur), y posiblemente reduciendo las poblaciones de estos peces.

Las preocupaciones sobre los posibles impactos ecológicos de los peces transgéncicos son bastante serias por dos motivos. Primero, las instalaciones de la acuacultura no son a prueba de escapes. A veces, se sueltan accidentalmente grandes cantidades de peces. Por ejemplo, el verano pasado, 300,000 salmones del Atlántico escaparon de una sola piscifactoría de salmón en el estado de Washington. Los escapes de salmón de las piscifactorías en el estado de Washington y en Columbia Británcia son tan comunes que ya no es sorprendente pescar el salmón del Atlántico en las aguas del Noroeste Pacífico. Segundo, a diferencia de muchos animales terrestres domesticados y muchos cultivos, la mayoría de los peces en las piscifactorías no han sido debilitados a través de las generaciones de cría selectiva. Como resultado, los peces transgénicos pueden sobrevivir y reproducirse facilmente después de que se escapan de una instalación de acuacultura. Por lo tanto, de manera global ellos representan un posible daño ecológico más serio que las plantas transgénicas de cultivos o los animales.

La falta de regulaciones por parte de EEUU. A pesar de los evidentes riesgos, el marco de la política del gobierno federal de EEUU para regular los productos de la biotecnología ignora los peces transgénicos. A su favor, la Administración de Alimentos y Medicamentos ha decidido regular la seguridad de los peces transgénicos como alimento. Sin embargo, la agencia no tiene ni la autoridad legal ni la pericia ecológica para regular los peces sobre la base de sus posibles impactos ecológicos. El Servicio de Peces, Flora y Fauna de EEUU y el Servicio Nacional de la Pesca Marina son las entidades lógicas para vigilar los impactos de los peces transgéncios sobre el medio ambiente, pero ninguna de estas agencias ha asumido esta responsabilidad. No todos los gobiernos han estado tan indiferentes frente a los riesgos de los peces transgénicos como en Estados Unidos. Como resultado de la procupaciones sobre el dano ecologico, la agencia para el medio ambiente de Columbia Británcia recomendó, en un informe de 1997 sobre la crianza de salmon, que “el gobierno debe continuar su prohibición de la crianza comercial del salmón transgénico en jaulas de redes marinas.”

Ver también: Murky Waters: Environmental Effects of Aquaculture in the United States (Aguas Turbios: Los Efectos Ambientales de la Acuacultura en Estados Unidos).

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